Una startup alicantina revoluciona el mundo de la construcción

En plena era de las startups en que parece que asociamos la innovación a empresas surgidas de los garajes de las viviendas unifamiliares estadounidenses, irrumpe en la escena de la construcción una empresa química radicada en Elche y que inició su proyecto en una bañera, mejorando la fórmula de sus aditivos para hormigón innumerables veces hasta conseguir un equilibrio perfecto entre los costes de impermeabilización y aumento de la durabilidad de este material, esencial en cualquier ámbito relacionado con la construcción.

La historia comenzó hace 15 años, cuando Jonh Fiorino, canadiense afincado en España, comenzó a realizar ensayos con un objetivo claro: aplicar la tecnología de cristalización al hormigón con el fin de mejorar los procesos de impermeabilización y aumentar la durabilidad de las estructuras. Tras muchas pruebas logró dar con una fórmula optimizada para su uso comercial y con Jorge Company, un emprendedor nato con una clara visión del mercado y experiencia en el lanzamiento de productos innovadores, para, juntos, introducir en el mercado el producto en la forma en que hoy se comercializa.

Hoy Krystaline es una empresa química con todo el futuro por delante y que ofrece un producto altamente competitivo y novedoso aplicable al, difícil y competitivo, mundo de la construcción.

Y es que hay una cosa clara, el agua produce un deterioro estructural del hormigón, filtrándose por los poros y produciendo su degradación, lo que genera la aparición de grietas que debilitan la estructura y el efecto más visible y difícil de atajar: la filtración del agua. La cualidad permeable del hormigón supone un autentico reto cuando se utiliza este material en presencia de agua o humedad. Los aditivos de Krystaline muestra su autentica revolución impermeabilizando el hormigón y alargando su durabilidad en las peores circunstancias ambientales posibles.

«La mayoría de las técnicas huyen del agua, intentan mantener una barrera impenetrable, pero con el paso del tiempo inevitablemente fallan», explica el gerente de la empresa Jorge Company. Krystaline desarrolla un compuesto industrial químico que confiere propiedades impermeables al hormigón basadas en tecnología cristalina hidrofílica y convirtiendo sus estructuras en estancas para múltiples aplicaciones, tanto en obras de nueva construcción como para la reparación de elementos ya afectados. Pero su principal virtud radica en constituirse como una solución latente que, pese a la presencia constante del líquido elemento en contacto con el hormigón, hace que la solución perdure en el tiempo y no pierda su estanqueidad durante la vida útil del hormigón.

Esta cualidad consigue abaratar los costes de impermeabilización a través de dos vías: la adquisición de productos basados en membrana y/o sellantes, que ya no son necesarios, y la eliminación de las horas hombre necesarias para su aplicación. Sin duda una revolución que ya ha sido contrastada por empresas de construcción de medio mundo y que se ha utilizado con éxito tanto en ensayos técnicos como en obras reales en Chile, Colombia, República Dominicana, México, Holanda, Honduras, Irlanda, Estonia, Polonia, Eslovenia, Rumanía, Bulgaria…

Estamos acostumbrados al discurso del potencial innovador de España como un polo de emisión de talento e ideas pero con dificultades para establecerse y consolidarse en el territorio. Krystaline no solo lo ha logrado sino que ha captado la atención de organismos públicos y privados, como es el caso de CDTI, o de su inclusión en proyectos internacionales de investigación junto a prestigiosas universidades e institutos cualificados en la construcción como el Instituto Torroja, dependiente del CSIC.

Pero como en toda empresa, sea startup o no, el camino ha sido arduo y los principios, a golpe de bañera y fondos propios, hasta llegar a su situación actual caracterizada por un esperanzador crecimiento que se está produciendo de manera sostenida desde el primer año de existencia.

Un producto innovador y altamente competitivo, una red de distribución internacional y mucho esfuerzo han supuesto el establecimiento de objetivos realistas en cuanto a su rápida expansión internacional para aprovechar su ventaja competitiva, así como potenciar la inversión en I+D+i para lanzar nuevos productos, basados en esta tecnología pero adaptados a solucionar problemas concretos.

Es precisamente esta área de especialización lo que confiere a Krystaline una posición óptima para ostentar el liderazgo en un nicho de mercado con una reducida competencia, al que se enfrentan con una cartera de productos únicos que combinan una alta competitividad y una tecnología muy sólida.

Las perspectivas de la empresa son muy esperanzadoras y todo apunta a que en un plazo de 5 años estén ocupando las primeras posiciones como fabricantes de aditivos y productos de reparación del hormigón.

En definitiva, Krystaline ha conseguido destacar en un sector que siempre se ha percibido como tradicional a golpe de innovación y demuestra cómo los ecosistema emprendedores y la aplicación disruptiva de tecnología contribuye al crecimiento de nuevos modelos de negocio incluso en estos sectores tradicionales. Krystaline aporta innovación y experiencia para cambiar el futuro del hormigón y de toda la industria de la construcción. Estamos ante una nueva era.

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